Autor: Cátedra Emilio Alarcos

Fundada en el año 2001 por el Ayuntamiento de Oviedo en colaboración con la Universidad, la Cátedra Emilio Alarcos Llorach lleva a cabo múltiples actividades, encaminadas no sólo a recordar la figura del insigne filólogo, crítico literario y poeta, sino a que potencien, continúen e impulsen los estudios por él iniciados.

Fundamentos de la Sintaxis

La gran innovación que Alarcos introduce en la Sintaxis del español es, en primer lugar, de orden metodológico. A pesar de que nunca publicó un volumen en el que se explicitara la armadura teórica de sus reflexiones, a lo largo de sus artículos se encuentran huellas abundantes sobre métodos, principios, conceptos, procedimientos y más. Éstas son resumidas las líneas generales de su aportación:

1. Principio de cientificidad. Muestra una voluntad decidida de construir una sintagmática que satisfaga el principio empírico hjelmsleviano: coherente, exhaustiva y simple. Alarcos ha aportado luz, ha descubierto los cimientos, nos ha proporcionado criterios y nos ha mostrado con simplicidad meridiana la organización estructural que subyace a tanta casuística.

2. Principio funcionalista. La sintaxis alarquiana es funcionalista.

3. Formalismo. En la configuración de un mensaje intervienen de forma simultánea aspectos formales, semánticos, informativos… Una de las grandes limitaciones de la teoría tradicional era la mezcla indiscriminada de planos distintos y, en cierto modo, autónomos. El estructuralismo propugnaba no atenerse a la forma y evitar todo razonamiento que se apoyara en el significado (el antisemanticismo gramatical en palabras de Jespersen). Una posición coherente con este rechazo del significado como criterio de determinación lleva a Alarcos a la defensa de sus posiciones más novedosas.

4. Determinación de funciones. De acuerdo con los principios de los que parte, forja una batería de criterios para determinar las funciones que integran la estructura de la secuencia, desechando muchas pruebas tradicionales. Los criterios formales más importantes que aplica se pueden resumir en los siguientes: concordancia (en diferentes modalidades) ; conmutación por átonos pronominales; conmutación por tónicos pronominales; conmutación por cero; coordinación; coexistencia o coaparición; permutación; orden, posición; distribución e índices funcionales.

5. Relaciones y unidades. Aporta claridad y exactitud en las definiciones en los conceptos básicos de su sintagmática funcional. Sus tesis como la diferencia de las magnitudes enunciado / oración, la existencia de enunciados sin verbo o el verbo como núcleo oracional incluso en la denominadas oraciones copulativas hicieron removerse en sus asientos a los gramáticos escolares.

6. Funciones. En su artículo «Verbo transitivo, verbo intransitivo y estructura del predicado» ya aparecen definidas las funciones verbales, su dimensión formal, el proceso y criterios de identificación, las relaciones que mantienen, sus compatibilidades… Dado que los criterios de determinación no coinciden en sus resultados con los procedimientos escolares al uso, determina aplicarles nuevas denominaciones, así aparecen: implemento, complemento, suplemento y aditamento. Se mantiene la denominación sujeto, a pesar de que el proceso de identificación que propone se aleja de criterios semánticos e informativos.

7. Nuevas funciones. Desgaja del viejo tronco de los complementos circunstanciales una función preposicional que muestra una intensa proximidad al núcleo verbal: el suplemento. Le retira la caracterización tradicional de predicado y núcleo al atributo y desgaja y caracteriza el atributo del implemento en el que incluye, además, las antiguas oraciones de infinitivo del tipo: Dejó morir al bandido. En 1969 descubre y delimita una función periférica, más externa aún que la del aditamento, que modifica a toda la oración: los atributos oracionales, sentando así las bases de las investigaciones sobre las funciones periféricas de la oración.

8. La pasiva. Alarcos puso en tela de juicio la existencia, no sólo de una flexión pasiva (lo que es un hecho evidente), sino también de una construcción específica de pasividad en el verbo castellano. En 1966 en el homenaje que la Universidad de Valladolid le rinde a su padre, D. Emilio Alarcos García, vuelve sobre el tema de forma más contundente y no niega que la lengua pueda expresar contenidos pasivos, sino que posea una construcción específica para tal construcción. Sobre ella volvería en 1988 y en la madrugada funesta del 26 de enero, cuando apagó el ordenador ya próximas las tres de la mañana, se hallaba redactando «Variación enésima sobre un motivo inactual: pasividad y atribución», para el homenaje a Vidal Lamíquiz.

9. Transposición sintáctica. Una de las singularidades del funcionalismo ovetense radica en la asunción del criterio sintáctico de la transposición. Alarcos toma el concepto de Bally, lo incardina en intuiciones tradicionales y lo desarrolla colateralmente con L. Tesnière. Una de las aportaciones más brillantes se halla precisamente en el terreno de las oraciones subordinadas. En un trabajo de 1990 (160) muestra que la noción de la oración subordinada es un concepto innecesario en la descripción lingüística.

10. Categorías. Al infinitivo, gerundio y participio Alarcos los considera como nombre, adverbio y adjetivo respectivamente, reduce el paradigma del artículo a las formas /el, la, lo, los, las/ y lo incluye dentro de los morfemas nominales. Al llamado artículo indeterminado lo considera como miembro de la clase de los indefinidos, a los pronombres personales los ubica dentro de la clase de los sustantivos: los nombres personales…

11. Valores de /que/ y /se/. Alarcos realiza estudios minuciosos y pioneros en los que determina los valores lingüísticos de estos signos polifuncionales.

Gramática Española

A petición de Dámaso Alonso y no sin cierto escepticismo y resistencias, acepta Alarcos en 1985 la encomienda de elaborar una Gramática de la lengua española, destinada a convertirse, tras los reglamentarios trámites de discusión y aprobación, en la Gramática de la Real Academia Española. La fase de preparación es ardua e ingrata. Desea que su gramática se apoye en testimonios autorizados, pero actuales, extraídos tanto del español peninsular como del insular y americano. Dedica horas a estudiar no sólo aportaciones modernas, sino también la tradición gramátical. De este esfuerzo surgen trabajos como Las gramáticas de la Academia (158), «Notas funcionalistas a la Gramática de Nebrija» (224) y «Fundamentos de la nueva Gramática de la lengua española» (193). Señalaremos de manera sucinta las principales características que definen su gramática:

1. Concibe una Gramática destinada no a los especialistas, sino al público medio que ha recibido en su formación algunas nociones gramaticales. Una gramática «demótica», que puedan entender los boticarios. Por eso, no es voluminosa, por eso su redacción es transparente, por eso está poblada de ejemplos claros y actuales.

2. Para facilitar su comprensión, renuncia a una terminología propia. En fonología adopta incluso las normas de la transcripción.

3. Diseña una gramática arraigada en la tradición gramatical europea, es decir, una gramática de funciones y de dependencias (no una gramática de constituyentes o una gramática generaticva).

4. Construye una gramática coherente, exhaustiva y simple, según reza el máximo precepto de cientificidad del principio empírico hjelmsleviano.

5. Incorpora los hallazgos científicos y posiciones personales que ya están suficientemente contrastados en la palestra de la discusión científica y en la adaptación pedagógica a las aulas.

6. No olvida el carácter normativo que tradicionalmente caracteriza al tratado gramatical de la Real Academia. Sin embargo, evita un normativismo severo, porque se opone a la cientificidad y porque conduce a la esterilidad descriptiva.

7. Al hilo de la descripción gramatical va desgranando frecuentes observaciones sobre normas y usos.

La Gramática de la lengua española salió a la luz a inicios de 1994, firmada por Alarcos, pero en una colección patrocinada por la real institución. El libro constituyó un éxito editorial sin precedentes. Era la primera vez que una gramática escalaba los primeros puestos de los superventas.

Lingüística General

Aunque ha sido estudioso aplicado e introductor agudo y práctico de los nuevos métodos del estructuralismo y funcionalismo lingüístico, no era la reflexión teórica el locus amoenus de Alarcos. Al contrario  de otros maestros que diseñaban modelos para la remodelarlos no bien han salido a la luz, D. Emilio prefirió moverse en terreno seguro y hacer camino al andar. La teoría se haya dispersa en los trabajos aplicados a los diferentes ámbitos de la filología. La reconstrucción de su pensamiento sintáctico se ha de rastrear a través de las huellas diseminadas que impregnan todos sus trabajos.

Sin embargo, cuando fue necesario y para ello requerido, no rehusó nunca recluirse en la reflexión teórica. A parte de las valiosísimas introducciones a la Fonología Española y a la Gramática Estructural asombra también el número y la variedad de estudios que se pueden encuadrar en el ámbito de la Lingüística General. Distinguimos varios apartados: teórica lingüística (32, 89, 91, 92, 101, 131); generalidades en torno a la gramática funcional (158, 224, 193, 181, 153); presente y futuro del español (187, 204, 206, 210) y otros temas (63, 66, 201).

Estudios filológicos

La formación que recibió el joven Alarcos Llorach en la universidad vallisoletana, bajo la supervisión de su padre, estuvo centrada fundamentalmente en el dominio de las lenguas clásicas, así como el estudio de la Lengua y Literatura Españolas. Ya en Madrid, toma contacto con la otra vertiente filológica, es decir, con la Historia del Español, con la Filología Románica, con la Dialectología.

Alarcos realiza su tesis sobre un texto medieval, El libro de Alexandre, obtiene poco más tarde la cátedra de Gramática Histórica de la Lengua Española de la Universidad de Oviedo y a lo largo de su vida impartirá fundamentalmente esta materia. Todo lo hacía bien. Pero si hubo algún rincón de la lingüística en la que se sintiera cómodo y feliz, ese fue el estudio de los textos antiguos. Quien lo conozca por sus publicaciones de Fonología y de Gramática sincrónicas, al examinar su bibliografía quedará impresionado por la cantidad de publicaciones que dedica a autores medievales y clásicos. Aparte de los recursos literarios, en todos estudia las características fónicas, gramaticales y léxicas de su lengua.

A Alarcos le debemos la explicación más sistemática de la evolución fonológica del español y de las lenguas peninsulares. Su estudio sobre la evolución del verbo español es admirable. ¡Cuántas notas léxicográficas salieron de su pluma o de su Olivetti   azul de letra diminuta!.

Su pasión por los textos medievales y renacentistas no le impidió saborear la prosa y la poesía de nuestros contemporáneos. Con su buen hacer y con su decidido compromiso con la modernidad Alarcos ha contribuido a modificar la imagen social del estudioso del lenguaje.  D. Emilio no sólo estudió a Machado y Baroja, sino también a Miguel de Unamuno, Miguel Delibes, Camilo José Cela, Ángel González, Jorge Guillén, José Hierro, Francisco García Pavón, Antonio Muñoz Molina, José Caballero Bonald…

Dialectología

La inquietud que sembró en el joven Alarcos D. Alonso Zamora Vicente germinaría y ofrecería frutos copiosos cuando se instala en Asturias, una de las zonas lingüísticamente más fragmentadas de la Romania. Multiplica sus trabajos sobre léxico y toponimia, realiza estudios sobre rasgos fónicos y gramaticales característicos (metafonía, plurales en –es, etc.).

A la vez, inicia una ejemplar tarea de dirección de otros trabajos de investigación encaminada a continuar trabajos precedentes (Menéndez Pidal, Jesús Neira, Rodríguez Castellanos) con el fin de recomponer el complejo rompecabezas de las hablas de asturias. Fueron pioneras las tesis de M.T.C. García Álvarez (El habla de Bimenes) y de Josefina Martínez Álvarez (Bable y castellano en el concejo de Oviedo), modélica esta última por la renovación metodológica que supuso.

Cuando este amor por las variedades lingüísticas heredadas de los mayores se convierte en ciego apasionamiento, en fiebre de reconstrucción y de recreación de una llingua que no reconocen como propia ni los propios hablantes, cuando se convierte en paranoia social, Alarcos sale a la palestra para defender su opinión contraria a tales excesos (182, 187, 202 y 214). ¡Mal virus ese del ciego nacionalismo, que ni se cura con penicilina, ni con democracia, ni siquiera con razones! A causa de una postura ética, D. Emilio tuvo que soportar impertinencias, insultos, amenazas (incluso de muerte). Cuando ya traspasaba el umbral de la eternidad algunos «prohombres» de la «asturianía» brindaron.

La obra lingüística de Emilio Alarcos

En la valoración de las aportaciones de un filólogo se pueden colocar sobre la balanza magnitudes no siempre homogéneas en naturaleza dificultad de medición tales como: volumen de la obra, renovación metodológica, innovaciones teóricas, descubrimientos puntuales y concretos, repercusiones sociológicas en el ámbito científico, repercusión social….

1. Volumen. Alarcos fue un científico de pensamiento concentrado  y verbo sintético. En setenta páginas era capaz de condensar en genial síntesis, toda la fonología diacrónica de nuestra lengua. En un artículo revolucionario de doce páginas describía la estructura del predicado. A pesar de todo, el volumen , la extensión y la variedad de su obra lingüística es asombrosa. Hemos de bendecir aquellos largos insomnios que tanta luz aportaron a la lingüística y a la filología hispánica.

2. Variedad. No existe campo de la filología hispánica o de la lingüística, tanto teórica como aplicada, en el que Alarcos no haya hendido la aguda reja de su ingenio. Lo mismo cultivó el estudio del léxico que el de la gramática o el de la fonolología. Ninguna época de la lengua, desde las glosas emilianenses y las jarchas hasta la llengua de Muñoz Molina le fue ajena. Ningún género le era desconocido, desde los cantares de gesta hasta la poesía de Ángel González o Blas de Otero, pasando por todo tipo de narraciones. Escribió páginas memorables sobre todas las variedades del español.

3. Coherencia. En todas las manifestaciones de su investigación Alarcos muestra una coherencia metodológica sorprendente. A partir de las teorías estructuralistas de la glosemática y del funcionalimo forja un sistema de análisis que aplica con éxito en los resultados tanto en fonología, como en gramática o en el contenido de textos.

4. Innovación. Ningún autor hispano ha introducido en los estudios del lenguaje tanto germen de novedad, tanta revolución. Ninguno abrió tanto horizonte. Fue pionero en la fonología española, tanto sincrónica como diacrónica; fue renovador indiscutido en los estudios de gramática; modificó desde el humus los estudios de sintaxis; introdujo solidez teórica en la crítica literaria, transformó el estudio de las manifestaciones dialectales… En todas las áreas del saber lingüístico se mostró como un investigador genial y sorprendente.

5. Repercusión. Alarcos ha sido profesor de unos pocos alumnos que tuvieron el privilegio de seguir sus enseñanzas en las aulas de la universidad ovetense. Sin embargo, ha sido el maestro indiscutido de varias generaciones de filólogos. Ningún licenciado habrá podido alcanzar el título sin conocer sus teorías fonológicas, gramaticales, sintácticas… El éxito de la Gramática de la lengua española catapultó su saber y lo hizo conocido e incluso familiar en los extramuros de la lingüística.

6. Fecundidad. La obra de un científico es tanto más fecunda cuanto mayor es el número de investigaciones que genera. Alarcos ha sido un maestro generoso que ha dirigido tesis y otros trabajos de investigación sobre dialectología, historia de la lengua, léxico, semántica, fonología, teoría literaria…. Por otra parte, sus trabajos son punto de partida y referencia inevitable y constante en todas las investigaciones realizadas en el ámbito hispánico durante esta segunda mitad del siglo.

Fernando Aramburu

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El lunes 23 de febrero de 2009 Fernando Aramburu dará una conferencia titulada Relato de relatos o cómo escribí «Los peces de la amargura».

La conferencia tendrá lugar en el Aula Magna del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, a las 19.30 h, y será presentada por el profesor de la Universidad de Oviedo Emilio Martínez Mata.

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es poeta, narrador y ensayista español. Los peces de la amargura (2006) es un libro de relatos centrado en las víctimas del terrorismo de ETA, en el que quiso expresar en voz alta la repugnancia sin paliativos que le produce la violencia que se vive y padece en el País Vasco. El libro ganó el Dulce Chacón de Narrativa Española 2007 y el Premio Real Academia Española 2008.

Aramburu es hoy uno de los escritores más respetados por la crítica en España. También en la editorial Tusquets ha publicado Fuegos con Limón, No ser no duele, Los ojos vacíos, El trompetista del Utopía o Bami sin sombra, entre otros títulos.